Liderar y escuchar —
en su camino hacia la experiencia

Hace poco estuve con unas cuantas amigas que casualmente son directoras ejecutivas. Surgió el tema del liderazgo y empezamos a charlar sobre cuando cada una de nosotras se percató de que de hecho éramos líderes. ¿Existe una definición unificada de cuando uno puede declararse líder? ¿Puede uno mismo proclamarse como líder cuando tiene al menos un adepto, o es necesario un rito de iniciación que todos tenemos que pasar para usar con confianza ese título?

  El liderazgo se define como el puesto o función de un líder, de la persona que guía o dirige a un grupo. Pero nos parecía que el liderazgo era mucho más que eso, así que comenzamos a analizar nuestras experiencias de liderazgo.

  Estuvimos de acuerdo en que el liderazgo no se puede autoproclamar. Es un talento. Es instintivo. Y es algo que se desarrolla con el tiempo. Pero lo que es más importante, requiere introspección y la capacidad para escuchar.

  Yo conecto el liderazgo con el término “testigo”, igual que no se puede llamar testigo a alguien hasta que no lo llaman para describir lo que vio, un líder no tiene autenticidad mientras no lo llaman a liderar, o a dirigir un grupo o gestionar un proyecto.

Los líderes más eficaces evolucionan con el tiempo y suelen ser expertos en el tema al que se dedican.

  Acordamos que había una conexión recíproca y directa entre el liderazgo y la experiencia. Pero trabajar durante una década en el mismo sector no convierte a nadie en un experto. Como tampoco lo hace conseguir un título superior. De hecho, no existe ninguna vía rápida ni bala de plata para alcanzar el estatus de experto. Una persona llega a eso cuando alguien con más sabiduría, más credibilidad, te considera un experto.

  La conversación derivó luego hacia las diferentes etapas del liderazgo. ¿Qué hace que alguien sea un líder fantástico en lugar de solo un buen líder? Sorprendentemente, gran parte de la respuesta reside no en liderar, sino en escuchar.

  Por razones obvias, los líderes dan charlas a menudo. Desde nuestro puesto en la audiencia, tenemos la oportunidad de aprender sobre su interesante y atractivo trabajo, nos impactan sus ideas bien articuladas y absorbemos su dinámica e ideas inspiradoras. Pero los mejores líderes reconocen que no se alcanza la sabiduría hablando sino escuchando, sabiendo cuándo dejar de hablar y convirtiéndonos en una audiencia estratégica, proactiva y perceptiva.

  Los buenos líderes que aspiran a ser líderes fantásticos suelen perder oportunidades de desarrollar aún más sus habilidades de comunicación. No entienden que el objetivo de cualquier interacción no es aleccionar con autosuficiencia, sino captar la atención del interlocutor. Ser escuchado no es más importante que escuchar.

  Mi lema con todo mi personal es el siguiente: Buscar el entendimiento antes de buscar ser entendido. Desde interacciones básicas en la línea para pagar en el supermercado a negociaciones estratégicas en un entorno empresarial, los líderes fantásticos siempre escuchan. De hecho, los he visto buscar activamente nuevas y mejores formas de escuchar. Esta es la habilidad que les ha llevado de ser buenos a fantásticos.

  Hay muchas formas de captar y suscitar respuestas que pueden ayudar a cultivar la capacidad de escuchar. Aliento a todo el mundo a que aumente el número de preguntas en su estilo de comunicación en la vida diaria —desde incluir más preguntas en sus correos electrónicos y mensajes de texto, a finalizar sus publicaciones de blog con una pregunta en lugar de una declaración.

  En las reuniones cara a cara, es útil escuchar también las pistas no verbales. Analice el lenguaje corporal, las expresiones faciales y considere que muchos sentimientos pueden comunicarse sin palabras. Solo porque alguien no está hablando no significa que no tiene algo importante que decir.

  Por último, los líderes fantásticos que saben escuchar tienen establecida la costumbre de agradecer a quienes hicieron aportaciones a sus preguntas y conversaciones. Un agradecimiento oportuno es especialmente útil para solidificar su credibilidad ante quienes le proporcionaron ideas y guía.


Uno de los aspectos más descuidados de saber escuchar es agradecerles las aportaciones a los demás.

  Si se beneficia de escuchar a alguien, debe darle las gracias. Esto no es nuevo, pero merece la pena repetirlo: “Generar buena disposición mediante el aprecio y reconocimiento de los demás sigue siendo de un valor incalculable.”

  Estas son las estrategias que he adoptado e intento implementar cada día. Me he encontrado con que mis habilidades de escucha están evolucionando en una dirección positiva y que voy por el buen camino para convertirme en la líder fantástica que sueño con ser. No puedo resistirme a preguntarles ¿qué opinan ustedes sobre las cualidades que son importantes y esenciales para los líderes fantásticos? Tengamos una conversación, estoy lista para escuchar.

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